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¿Por qué los autos modernos ocultan su motor bajo una enorme tapa de plástico?

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La tapa de plástico que cubre tu motor hoy en día comenzó a popularizarse durante los años 90. Los autos comenzaron a ser más fiables y refinados, y la necesidad de abrir el capó y mancharse las manos – por parte del conductor – disminuyó enormemente. La tapa de plástico ocultaba motores no demasiado bonitos a nuestros ojos, dando al vehiculo una imagen más aséptica, más limpia. En lugar de una maraña de metal y plástico cuajada en suciedad, nuestros ojos veían una tapa de plástico limpia y reluciente.

Hoy por hoy, estas tapas de plástico están presentes en prácticamente todos los motores del mercado, salvo contadas excepciones. Da igual que el motor sea un V12 con dos turbocompresores o un rabioso V8 atmosférico: no veremos sus colectores, el diseño de su tapa de válvulas o el cableado de sus bujías, sólo un bloque de plástico oscuro. La principal función de estas cubiertas es hoy por hoy el aislamiento acústico del motor. En busca de un habitáculo silencioso, los fabricantes de autos no quieren que escuchemos el motor.

En los motores de inyección directa, las bombas inyectoras de alta presión hacen un ruido considerable, y los turbocompresores también soplan de forma perfectamente audible. Esta cubierta – sólo en algunos casos – integra el guiado del cableado de las bujías y en algunos casos forma parte de la admisión del motor. Pero no lo olvidemos, su principal función es estética. La marca de turno quiere que levantemos el capó y veamos un objeto estéticamente agradable. Un objeto al que no quieren que metamos mano.

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No, no es la mejor de las ideas. En primer lugar, es un elemento que se interpone entre un propulsor que se calienta a 100 grados o más de temperatura y el flujo de aire que recibe del exterior. Aunque la refrigeración de un motor moderno es casi perfecta, sin esta cubierta, el motor respiraría un poco mejor. Otro de los problemas asociados a esta tapa es su peso. Quizá solo pese 2 o 3 kilos, pero vivimos en una era en la que recurrimos a soluciones de lo más peregrino para someter a nuestros autos a dietas de adelgazamiento.

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Estas tapas están ancladas al motor con tornillos de plástico o clips, y pueden romperse con las vibraciones del motor, generando ruidos parásitos y molestia. Sin tapa, no tendríamos este problema. Sin embargo, el principal problema con estas tapas está en que no vemos qué es lo que ocurre bajo las mismas. Aunque podemos levantarlas, sólo lo haremos cuando de verdad exista un problema que nos impida continuar la marcha. No veremos si algún conector está flojo, o si hay alguna pérdida de líquido bajo el capó.

Y cuando tengamos que quitar la tapa, no sabremos dónde mirar, porque nunca lo habremos hecho. Y muy posiblemente, sea demasiado tarde. No podemos negar el efecto disuasorio de estas tapas en el conductor medio, que prefiere llevar el vehiculos al taller antes que intentar solucionar por sí mismo el problema, por nimio y sencillo que sea. Algo tan sencillo como una recarga de refrigerante o un cambio de bujías se convierte en una visita obligada al taller. “No vayas a romper algo“, te dirán.

FUENTE: Diariomotor
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