A+ A A-

Conoce el confort a 300 KM/H

 

 Publicidad

  

Viajar a través de Europa tiene el encanto de que, al ser todo tan chico, en 300 kilómetros podemos cruzar tres países, con idiomas, culturas y paisajes diferentes. Pero siempre digo que la mejor forma de viajar por Europa (no la más económica) es el tren. Tiene muchísimas ventajas con respecto a otros medios de transporte.

Si lo comparamos con el auto, no tenemos que conducir, anda a 300 kilómetros por hora y no sufre embotellamientos de tráfico. Siempre es más rápido ir en tren que en auto, cualquiera sea la distancia. Con respecto al avión, si el viaje es corto, es mucho más conveniente. Podemos llegar a la estación cinco minutos antes y embarcar. La estación en la que subiremos y en la que bajaremos están en el centro de la ciudad, por lo que no tendremos ni costos ni tiempos de traslado.

Pero la razón principal es que estos trenes de alta velocidad son una maravilla tecnológica. Por mi trabajo, he viajado muchas veces en el ICE (Inter City Express) de Alemania. A diferencia de otros trenes de alta velocidad, todos sus coches tienen ejes tractores, con lo que la potencia se distribuye a lo largo de todo el tren. Son eléctricos y absolutamente silenciosos.

El confort a bordo es total, y casi no hay diferencia entre viajar en primera o segunda clase, salvo por el servicio de catering. Pero nos sentaremos en una cómoda y ancha butaca reclinable y podremos descansar. También se puede aprovechar el viaje trabajando, ya que contamos con mesas para el ordenador y un servicio de internet de alta velocidad.

Publicidad 

 

Es un placer sentarse y mirar por sus grandes ventanales, cómo los paisajes de cada ciudad van pasando frente a nuestros ojos a 300 km/h. Créame que uno se da cuenta de la velocidad, cuando entra en un túnel (se escucha una pequeña explosión) o cuando nos cruzamos con una formación que viene en sentido contrario. En estos casos, asusta ver cómo se cruzan dos bólidos y lo rápido que van.

En medio del viaje podemos ir al salón comedor, también muy confortable, o acercarnos a la barra del bar y pedir una cerveza. Los europeos beben todo el tiempo, aún cuando están en viaje de negocios. En el caso de los trenes nocturnos, también cuentan con cómodos camarotes en los que podremos dormir.

Como todo lo que hacen los alemanes, el ICE es flexible. Llama la atención ver cómo partimos de una estación con tres coches, llegamos a otra, se enganchan dos, partimos y de repente en otra dejamos la mitad del tren. Todo se va adaptando a la demanda y las necesidades. Por eso hay que estar atentos de cuál es el auto que nos corresponde, cosa que está bien indicado, para que no nos dejen en un destino no deseado.

El ICE tracciona con los ejes ubicados en todos sus coches, repartiendo mejor la potencia

Otro de los puntos remarcables es la puntualidad. Se puede descargar una aplicación en el celular que nos indicará la hora exacta de llegada, y los minutos de retraso, si los hubiere. Si por alguna razón se produce uno, y nos afecta una combinación, la aplicación nos ofrece alternativas, e incluso podemos tomar un servicio más caro del que habíamos contratado, para llegar a tiempo.

Es también una gran opción para viajar a los aeropuertos, ya que todos los importantes tienen su propia estación de tren. Bajar del avión, tomar la maleta y caminar pocos pasos hasta estar montados en el tren que nos llevará a casa. Todo muy simple.

No son económicos, pero bien vale un día tener la experiencia de viajar con todo el confort a 300 kilómetros por hora en medio de las ciudades más lindas de Europa. Créame que no se lo va a olvidar, y se lo contará a todo el mundo, como estoy haciendo ahora.

volver arriba

Buscar